BAILE Y FILOSOFÍA

Paqui y Juanjo

Hola, bienvenidos a nuestra casa. Somos Juanjo y Paqui y nuestra vida es LÍNEA DE BAILE. 

Así de breve, aunque real, podría ser esta presentación. Pero no; hay algo más que contar. Nos conocimos cuando éramos estudiantes en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Valencia, allá por la década de los ochenta del siglo pasado, y entre Platón y Aristóteles empezamos nuestro idilio acompañados de sensuales notas de bolero.

Muchos valses nos balancearon y, mientras divagábamos entre nombrecitos alemanes difíciles de pronunciar, nos quedamos con Strauss, sin alejarnos nunca de Nietzsche, que nos convenció de que querer es poder.

No sé si fue Descartes el que nos hizo entrar en razón o Epicuro, al tentarnos con los placeres del baile, pero en 1995 abrimos nuestra (y vuestra) escuela.

Como dice la copla, que me permito la licencia literaria de tergiversar: «Entre rumbas, pasodobles y alegrías, nació…» nuestra hija, que aprendió a leer antes de ir al colegio y contaba 1,2,3-5,6,7, debido a la cantidad de horas que pasaban sus padres impartiendo clases de salsa y que se mamó la niña. Y ya que estamos con el tema de las hijas, la segunda, cuando empezaba a aprender a hablar, decía «ma, ma, má», emulando nuestro mil veces repetido «cha, cha, chá».  

Estudiando antropología, descubrimos a los orishas, y acabamos bailando salsa y afro-rumba, y al ritmo del tamtam la samba hizo traquetear nuestras caderas y nos mecimos con el deleite de la bossa nova.

Y quizá fuera Shopenhauer el verdadero culpable de nuestra debilidad por el tango.

Como podéis ver, RAZÓN y PASIÓN son perfectamente compatibles, sin esquizofrenias. Ejercemos sin problemas el pensamiento crítico mientras bailamos un frívolo chachachá.

Aunque no tenemos cochazo, ni chalet, ya que todo lo invertimos en mejorar nuestras instalaciones, sin embargo, atesoramos algo infinitamente más valioso: nuestro selecto capital humano (tanto en profesores como en alumnos), que es la familia del baile.

¿Que cuál es el ingrediente esencial para permanecer? Aquí no hay secreto del chef, porque hay que gritarlo a los cuatro vientos: EL AMOR.

Y obtenemos nuestro combustible de los proyectos ilusionantes, como el que pronto os presentaremos: DIVERSIA.

Continuará… ¿Te apetece acompañarnos?